No olvidemos las webs


Tanto hablar de la web 2.0, de las redes sociales, de las nuevas herramientas colaborativas, y nos olvidamos de que es fundamental tener una base 1.0 potente, fiable y por supuesto con contenido actualizado. ¿Y por qué lo decimos? Hay muchos casos de organizaciones que experimentan con entornos colaborativos o que lanzan su facebook y su twitter, y descuidan la web en si misma.
Un ejemplo lo encontramos en el National Health Service (NHS), ya que han elaborado un inventario de la presencia en internet y aparecen 4121 webs de organizaciones del NHS, de las cuales más de 1000 no están ni siquiera accesibles. Los datos originales figuran en un informe interno que no hemos localizado, así que las referencias son de los dos enlaces iniciales de este párrafo.

Mas del 30% de las webs presenta problemas de diseño, pocas actualizaciones o incumplimiento de los estándares. Además, el 11% de los sitios ni siquiera incluye el logotipo del NHS. Y sin embargo, el promedio de visitas por sitio es de 400.000 al año, así que es un medio a cuidar.
Y por supuesto, el gasto anual no es precisamente bajo, ya que el coste anual aproximado de todas las webs del NHS asciende a más de 80 millones de libras. La confianza a través de internet no se consigue ni con dinero ni con grandes desarrollos web: información a tiempo, actualizada, y adecuada para el ciudadano. Esa es la clave.

Llama la atención que el porcentaje de webs con problemas sea superior en atención primaria. También es curioso que 152 primary care trust tengan más de 800 websites. ¿Falla la planificación? ¿Merece la pena que cada centro tenga las webs que quiera incluso aunque no las mantenga?

Y para acabar, otro detalle llamativo: sólo la mitad de las webs incluye una dirección de correo electrónico de contacto, lo que limita la comunicación directa con el ciudadano.

Las soluciones pasan por la elaboración de una guía de contenidos mínimos para webs, teniendo en cuenta que incluyen información sobre salud. Tenemos ejemplos en inglés específicos sobre salud en la web del CDC (no os perdáis sus guías sobre redes sociales) o incluso los requisitos genéricos de las webs públicas inglesas. En castellano, tenemos ejemplos recientes sobre redes sociales en la administración pública como la de la Generalitat de Catalunya o la de Gipuzkoa.

Como decíamos al principio de la entrada, nos deslumbran las nuevas herramientas colaborativas y el dospuntocerismo, pero olvidamos que la web sigue siendo la base de todo desarrollo en la red para comunicarnos con el ciudadano. Son muchos los ciudadanos que basan su búsqueda en google, así que la web sigue siendo el principal canal de entrada y de contacto. Si descuidamos la web en la administración pública sanitaria, lo demás estará abocado al fracaso.


Nota final: los amigos de Sano y Salvo han publicado hoy en su blog una entrevista que me hicieron sobre marketing y seguridad del paciente. ¡Gracias!


4 comentarios en “No olvidemos las webs”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Scroll al inicio