Lo caro y lo barato: el debate



En un reciente informe sobre productividad en el NHS asociada al papel de los proveedores (compras, servicios, etc) aparece esta tabla con los precios más alto y más bajo para diversos tipos de prótesis:

Las diferencias claman al cielo y es fácil intuir un margen importante de eficiencia con una buena gestión de las compras públicas. ¿Ocurre esto exclusivamente en el ámbito del NHS? En España hay pocos datos al respecto (salvo los datos que se extraen de las adjudicaciones de los concursos de compras), pero si hay algunas aproximaciones que nos indican que estamos igual.

Hace unos meses compartimos una presentación que utilizamos en unas jornadas de la GNEAUPP, y entre otras diapositivas, una mostraba los diversos precios para un mismo tipo de apósito en diversos servicios de salud. Y las diferencias eran igualmente llamativas:
Dado que en el propio debate de la jornada se habló de este tema, conviene dejar claras algunas ideas:
– La cuestión inicial siempre es la misma: los que compran caro argumentan que su producto es muy superior al del precio más bajo. Hemos elegido este producto porque se trata de una espuma estandarizada, sin muchas diferencias entre marcas (de hecho, 3 de las 4 adjudicaciones son del mismo producto exactamente). Si las diferencias entre el caro y el barato son abismales, quizás sea el momento de plantear dos productos diferentes, por ejemplo: espuma poliuretano con X y espuma sin X. Así evitamos problemas de comprar la cara y que nos vendan la barata.
– Otra gran crítica a los procesos de compra es que se intenta comprar un producto con una calidad media-alta, llega un proveedor baratísimo y nos toca comprar un producto muy malo. Aquí el origen del problema es el pliego: en España nos encantan los concursos, puntuar productos, etc. Si tengo claro que tipo de producto no quiero, lo mejor es excluir a las empresas que presenten productos que no lleguen al mínimo. Si los admitimos a todos, aunque al producto malo le demos un “0” en características técnicas, por precio puede llegar a ganar. Así que si no quieres productos que no lleguen al nivel 2, no los admitas. 
– Por último, y no nos cansaremos de decirlo, es esencial publicar los precios de compra, compartir información y publicarla. La ley obliga a publicar la información de todas las compras, así que quizás sea el momento de facilitar la gestión de las compras públicas y desagregar esos datos producto a producto, marca a marca, euro a euro.

Problemas hay muchos, pero formas de hacer mejor las cosas también hay muchas… 

4 comentarios en “Lo caro y lo barato: el debate”

  1. En el precio de los coches se ve más claro. Si yo hago un pliego que diga 2000cc. Inyección electrónica y cinco puertas, tendré una horquilla que parecerá injustificable. Pero prueba consumos, acabados, resistencia a colisiones, diseño, durabilidad, mantenimiento… Con aviones de caza seguramente las diferencias sean mayores.
    Y una cosa que no tenemos en cuenta cuando hablamos de comercio global, nos tragamos productos de según qué países en los que puede que algunos materiales no estén homologados, mientan en las pruebas y test (ya ha pasado con genericos) o sean fruto de la explotación de menores o de condiciones de trabajo infrahumanas.
    No es lo mismo lo que cuesta que lo que vale.

  2. La transparencia en la contratación pública es insuficiente, no se hace al nivel de detalle para ser eficientes y la aplicación en los diferentes organismos no es uniforme.
    Si se aplicarán criterios de transparencia como en otros países, se podría optimizar el gasto público, al dar información de la oferta técnica, adjudicatario, adjudicación, productos,sea cual sea el contrato.

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