Quitar lo que sobra: desinversión basada en la evidencia


En épocas de crisis, para reducir el coste de los servicios sanitarios, hay dos tipos de medidas clásicas: las de reducción de la oferta de servicios y las del control de la demanda (limitar el acceso o imponer precios o copagos). Hay muchas más, pero estas son las más utilizadas. De hecho, los recortes que se están llevando a cabo en Cataluña responden al primer tipo: ofrezco menos servicios y por ello necesito menos recursos (tanto profesionales como materiales).

Si hablamos de eliminar servicios sanitarios, la polémica está servida y directamente se acusa a los promotores de privatizadores, de terroristas contra el estado del bienestar y cosas parecidas, con mayor o menor acierto. Pero se pueden eliminar servicios sanitarios, o tecnologías o fármacos, de otra forma, mediante la llamada desinversión basada en la evidencia, concepto que desarrolla Iñaki Gutierrez-Ibarluzea en un editorial de la revista Atención Primaria. ¿Cómo? Muy sencillo: eliminando servicios, tecnologías o fármacos que aportan poco o muy poco beneficio a la salud. Es decir, dejar de financiar lo que es ineficiente.

La propia norma (Real Decreto 1030/2006 que establece la cartera de servicios comunes del SNS) permite la exclusión de una técnica, tecnología o procedimiento de la cartera de servicios cuando:

a) Evidenciarse su falta de eficacia, efectividad o eficiencia, o que el balance entre beneficio y riesgo sea significativamente desfavorable.

b) Haber perdido su interés sanitario como consecuencia del desarrollo tecnológico y científico o no haber demostrado su utilidad sanitaria.

c) Dejar de cumplir los requisitos establecidos por la legislación vigente.


El papel de las agencias de evaluación de tecnologías es fundamental para proceder a analizar las tecnologías y tratamientos y establecer cuales son susceptibles de eliminación o sustitución. Pero la costumbre y el arraigo “asistencial” son difíciles de saltar, aunque le pese a quien le pese, es obligación de los servicios de salud proceder a dicha eliminación ante procedimientos sin utilidad o de baja eficiencia.

Quizás sea necesario pasar del debate a la acción, sacar a relucir la evidencia y hacer algo realmente innovador (pese a su sencillez): quitar lo que no aporta nada.

10 comentarios en “Quitar lo que sobra: desinversión basada en la evidencia”

  1. La dificultad está en la poca credibilidad de las agencias y la alta presión de la industria, capaz de manipular la evidencia y la percepción de nuestros "profesionales" y del público en general. Para terminar con la poca solidez de los poderes públicos, que ante el más mínimo movimiento se apartan, sin mantener un criterio, incluso lo cambian si creen que eso les puede dar rentabilidad política.

  2. Como esta entrada es de las clasificadas "haciendo amigos" ….
    Vamos a hacer preguntas:
    – ¿conocéis a alguien que sea capaz de decir que el puesto le viene grande?
    – ¿conocéis a alguien que diga que le sobra gente?
    – ¿conocéis a alguien capaz de irse porque supone un "tapón" para su organización?
    yo no conozco a nadie capaz de reconocer nada de esto ….

  3. Se va uno al medimecum y busca la ficha de la "Porromponpina" y se encuentra frases como:
    – "puede" producir mejoría "modesta…
    – no ha demostrado eficacia a largo pazo…
    – costo-eficacia "controvertido.

    y así con la "tiritantrina", la "quilloquina" etc, etc.

  4. Buena entrada, Miguel Angel. En mi "casa" venimos años aplicando técnicas LEAN, técnicas muy sencillas a coste prácticamente cero que lo que pretenden es eliminar la MUDA, es decir, todo aquello que no aporta valor añadido a las organizaciones.

  5. A mi me da tanto miedo el polítyico como el profesional de a pie. Uno porque tiene miedo a ser impopular, otro porque sabe que admitir que tiene recursos de sobra es casi un suicidio.

    Y así seguimos…

  6. Y además se me ocurrire añadir:
    -Un recorte a demasiados gestores tomando decisiones unilateralmente protegidos por opacos muros.
    -Crear lobbi con los trabajadores sanitarios para que todos trabajemos en la misma línea y que la linea de recortes por supuesto esté consensuada y no sea decidida por unos gestores manipulados o untados por las farmaceúticas de lo que es 'inefectivo' basado en su evidencia y estudios.
    -Campañas de salud pública bien llevadas en la que se involucre al individuo como partícipe en su propia salud y gestor de su propio gasto sanitario.
    Seguro que se nos ocurrirán más entre todos. Para mí la clave mucha comunicación y transparencia en la gestión.

  7. La acción es necesaria. el SNS publico y sostenible necesita quien lo defienda. MAP es la mejor posicionada pero no con palabras. Hay que ganarlo. propongo que se haga difusión de las mejores practicas y apoyemos a los líderes informales. si AP no incrementa la confianza de la comunidad en los procesos crónicos: artrosis, diabetes, HTA…apaga y vamonos.

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